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19/May/2022

Existen diferencias en la flora en los pacientes post-COVID, con respecto a pacientes sin infección COVID previa o pacientes con infección COVID sin síntomas post-COVID.

 

Las características clinicas de la COVID-19 durante la infección aguda están bien descritas, pero se sabe poco sobre las complicaciones a lago plazo de la COVID-19. El sindrome de COVID-19 postagudo (PACS), caracterizado por complicaciones a largo plazo y/o síntomas persistentes después de la aparición de COVID-19, es cada vez más reconocido. Hasta las tres cuartas partes de los pacientes describen al menos un síntoma a los 6 meses despues de la recuperación, y los sintomas multisistémicos. que incluyen fatigada, debilidad muscular y dificultades para domir, se informan con frecuencia.

La razón subyacente al desamollo de PACS no está clara en gran medida. Las perturbaciones de las respuestas inmunitarias e inflamatorias, el daño celular por una infección viral aguda o las secuelas de una enfermedad poscrítica pueden contribuir a los síntomas a largo plazo después de la infección por CovID-19. La creciente evidencia ha demostrado que la disbiosis intestinal esta relacionada con la gravedad de la infección por COVID-19 y persiste después de la resolución de la enfermedad.

Los pacientes con COVID-19 tienen alteraciones significativas en los microbiomas fecales en comparación con los controles sin COVID-19, caracterizados por el enriquecimiento de patógenos oportunistas y el agotamiento de los comensales beneficiosos. Varios comensales intestinales con potencial inmunomodulador conocido, como Faecalbacterium prausnitzii, Eubacterium rectale y bifidobacteria, estaban subrepresentados en los pacientes, y estas bacterias permanecieron bajas en las muestras recolectadas  hasta un mes después de la resolución de la enfermedad.

En este estudio se pone de manifiesto que la composición de la microbiota intestinal de los pacientes con COVID-19 durante la hospitalización se correlaciona con las concentraciones plasmáticas de varias citocinas, quimiocinas y marcadores de inflamación, lo que sugiere que la microbiota intestinal podría desempeñar un papel en la modulación de la respuesta inmunitaria del huésped e influir potencialmente en la gravedad y los resultados de la enfermedad.

Un subgrupo de pacientes recuperados con COVID-19 experimentan sintomas persistentes como fatiga, disnea y dolores en las articulaciones, algunos más de 80 dias después del inicio de los sintomas, postulamos que el microbioma intestinal disbiótico podria contribuir a los problemas de salud relacionados con el sistema inmunológico posteriores a la COVID-19.

Sin embargo, aun se desconoce si los microorganismos intestinales asociados con la inflamación enriquecidos en COVID-19 juegan un papel activo en la enfermedad o simplemente prosperan de manera oportunista detido al agotamiento de otros microorganismo intestinales.

 

 

Artículo escrito por el Dr.José María Mesa

Referencia: https://gut.bmj.com/content/70/4/698?fbclid=IwAR39f11qWh8Vl2hPQ-S7LwPYzVTU9qIErIHdTKEIPpA-SJTMWHbmCGaQwLg

 

 


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21/Feb/2022

Un virus presente en los lácteos mejora la memoria y la capacidad cognitiva.

Un estudio halla una relación clara entre la presencia de virus caudovirales (un tipo de virus que crece en el interior de las bacterias intestinales) y el desarrollo de funciones cognitivas. Varias investigaciones de los últimos años sugieren que la composición bacteriana del microbioma intestinal afecta a la función cerebral y a la salud neurológica. La población bacteriana en el intestino es el mayor reservorio de bacterias en el cuerpo.

Estudios recientes han demostrado que el huésped y la microbiota intestinal son un excelente ejemplo de sistemas con interacciones mutuamente beneficiosas. Otros trabajos también han revelado un vínculo entre los trastornos del estado de ánimo y los daños a la microbiota intestinal. Sin embargo, un nuevo estudio del Instituto de Investigación Biomédica de Girona Josep Trueta (IDIBGI) y en el que ha participado la Universidad de Alicante (UA) indica que la investigación del microbioma ha pasado por alto un factor clave: la composición y prevalencia de los virus en el intestino.
En concreto, la investigación publicada en Cell Host & Microbe sugiere que la presencia de virus bacteriófagos se relaciona con una mejora de las funciones cognitivas y de la memoria en humanos, ratones y moscas.

Concepto de eje microbiota intestinal-cerebro.

“El concepto de eje microbiota intestinal-cerebro ha surgido en la última década, pero casi todos los artículos se han centrado en los principales componentes de la microbiota intestinal: las bacterias. No se había investigado el posible papel de los virus”, explica José Manuel Fernández-Real, uno de los autores del estudio. “Este sería el primer artículo que relaciona los bacteriófagos del microbioma intestinal con la cognición en mamíferos y moscas de la fruta”, añade.
Un virus en el intestino se asocia a mejor capacidad cognitiva

El estudio se centró en dos tipos de bacteriófagos prevalentes (un tipo de virus que se replica dentro de las bacterias que representa uno de los mayores vacíos en el conocimiento del microbioma humano) en nuestra microbiota intestinal: los Caudovirales (particularmente en la familia Siphoviridae) y los Microviridae.

En una muestra de 114 personas, que después amplió a 942 sujetos, los investigadores encontraron que los individuos con más Caudovirales tenían un mejor rendimiento de los procesos ejecutivos y la memoria verbal, y, en cambio, la presencia de mayores niveles de Microviridae se relacionaban con un mayor deterioro de las capacidades ejecutivas del cerebro.

Asimismo, para saber cómo las personas pueden acceder a estos virus, los investigadores realizaron encuestas alimentarias a los participantes para conocer su dieta y encontraron que los individuos con más Caudovirales en la microbiota intestinal consumían más productos lácteos de forma habitual.

Con el objetivo de reforzar aún más el resultado, se hizo un experimento con ratones, mediante la microbiota presente en las diferentes muestras de las heces humanas, que fueron transplantadas al intestino de los roedores. “Los ratones que recibieron una microbiota rica en Caudovirales presentaron un mejor rendimiento cognitivo que los demás ratones, con mejoras importantes a nivel de la memoria espacial y de la memoria emocional”, afirma el doctor, también participante en el proyecto, Rafael Maldonado.

Un segundo experimento de confirmación se realizó mediante la utilización de moscas (Drosophila melanogaster) como modelo animal, también conocidas como las moscas de la fruta. Primero, un grupo de moscas fue alimentado con suero láctico, y demostró tener más memoria que el otro grupo de Drosophila que ingirió el suero láctico esterilizado, y por tanto, sin virus.

El experimento se repitió, pero en este caso se suplementó la alimentación de las moscas con los bacteriófagos aislados y los resultados se replicaron de nuevo; observando un grupo de genes en el cerebro de la mosca, los autores encontraron que la presencia de los Caudovirales regulaba al alza los genes asociados con la memoria.

Si bien los autores señalan que el estudio es pequeño y debe interpretarse con cautela, refuerza la consideración de estos virus como actores influyentes en la relación entre el microbioma humano y el cerebro. Además, el trabajo abre la puerta a nuevas líneas de investigación como el estudio de posibles suplementos en la dieta con este virus de forma aislada para mejorar las capacidades cognitivas de las personas, según informan fuentes de la institución académica valenciana.

“Los virus son componentes insospechados de nuestra dieta que habíamos descartado. Las posibles interacciones (dentro del microbioma intestinal) son probablemente mucho más complejas de lo que se pensaba anteriormente”, concluye José Manuel Fernández-Real.

 

 

 

Artículo publicado en La Razón, el día 17/02/2022.


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25/Ene/2022

Relación entre la inmunidad y el sueño y el efecto del  microbioma intestinal en el sueño.

La curcumina (pincipio activo de la cúrcuma) en el intestino favorece el crecimiento de cepas de
bacterias beneficiosas como Bifidobacteria y Lactobacilli, con reducción de cepas patógenas,

La curcumina reduce activamente la inflamación intestinal modulando diferentes vas moleculares. Por
lo tanto, es posible que la curcumina, al modular la homeostasis del eje intestino-cerebro, también pueda
determinar el beneficio neuroprotector.

La disbiosis intestinal desencadena la aparición de algunas enfermedades neurodegenerativas. Varios
informes sugieren que la disbiosis de la microbiota intestinal comprometida puede representar un cofactor
importante en la enfermedad de Alzheimer (EA).

En los pacientes con EP, hay una disminución del butirato, un inhibidor de la histona desacetilasa que
protege a las neuronas dopaminérgicas.

Los esfuerzos para modular el microbioma intestinal en casos de neurodegeneración son limitados
implican el uso de antibióticos, trasplante de microbiota fecal, suplementos de prebióticos / probióticos e
intervenciones dietéticas. En este contexto la curcumina puede representar una potencial opción
terapéutica contra la neurodegeneración, ya que ejerce etectos peneticiosos sobre el microbiama
intestinal, sin ninguna toxicidad aparente restaurando
;la disbiosis en pacientes que padecen
enfermedades neurodegenerativas y manteniendo un adecuado eje microbiota-Intestino-cerebro.

Se sabe que la neurodegeneracion determina un desequlibtio en el metabolismo de la microbiata
intestinal que da lugar a cambios en la senalización endocina en el nuesped. Un analisis mas detallado
de la composición de la microbiota y la administración de metaboltos neuroactros especiticos de la
serán útiles en la identificación de nuevos tratamientos dingidos activos en la neuroprotección.

 

Artículo publicado por el Dr. José María Mesa el 16/10/2021


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02/Dic/2021

La intolerancia alimentaria puede manifestarse desde que el momento en el que el bebé comienza con la alimentación complementaria. De hecho, puede aparecer antes, cuando el pequeño no tolera la lactosa presente en la fórmula infantil que sustituye a la lactancia materna. Así nos lo explica Elena Alonso Aperte, Vicedecana de Enseñanzas, Estudiantes y Calidad y Catedrática de Nutrición y Bromatología en la Universidad CEU San Pablo: «Las alergias alimentarias suelen afectar a los niños y del 50 al 75% desaparecen con la edad, bien a los dos años bien a los cinco o bien en el momento del estirón puberal.

La intolerancia a la lactosa o la intolerancia al gluten suelen aparecer también en la infancia pero últimamente se están diagnosticando cada vez con mayor frecuencia en la edad adulta. En adultos suelen tener una mayor prevalencia en mujeres con respecto a hombres con una relación dos a uno».

¿Cuáles son sus síntomas?

Debemos distinguir entre alergias e intolerancias. En las primeras, los síntomas aparecen de forma inmediata, sin embargo en las intolerancias los síntomas pueden dar la cara hasta tres días después de haber comido ese alimento en concreto. Según la experta de CEU “Depende de la intolerancia, por ejemplo en la intolerancia a la lactosa los síntomas son fundamentalmente de tipo digestivo. El malestar abdominal puede llevar asociado proceso diarreico o vómitos».

En el caso de la intolerancia al gluten «lo que ocurre es que el gluten de los cereales actúa como antígeno a nivel digestivo y va deteriorando las células de la mucosa digestiva. Esto puede pasar inadvertido para el paciente durante mucho tiempo o traducirse en un proceso diarreico, cierto malestar abdominal, pérdida de peso, deficiencias nutricionales como anemia persistente».

Las intolerancias alimentarias más frecuentes

Las alergias alimentarias más frecuentes son a proteínas de leche, huevos, pescado, marisco, cacahuete y algunas frutas. Las intolerancias más frecuentes son a la lactosa y al gluten. Las intolerancias a alimentos no mediadas por IgE y otras condiciones como la sensibilidad al trigo, o la sensibilidad al gluten no celíaca, todavía se diagnostican con dificultad.

Intolerancia a la lactosa

«La intolerancia a la lactosa es fácil de tratar porque ya existen en el mercado muchos productos sin lactosa bien etiquetados y además hay preparaciones farmacológicas de lactasa. Por ello la recomendación que me parece más importante de hacer a los intolerantes a la lactosa es que si van a rechazar el consumo de leche y derivados lácteos tienen que garantizarse otras fuentes de calcio y vitamina D, como son los pescados grasos, los pescados pequeños que se consumen junto con la espina y los frutos secos», asegura Elena Alonso.

Intolerancia al gluten

Es difícil equilibrar una dieta cuando se tiene que suprimir de la alimentación los cereales que contienen gluten puesto que son un grupo muy amplio de alimentos que, además, nos proporcionan fundamentalmente hidratos de carbono. Se puede conseguir sobre todo si se intenta seguir un modelo de dieta mediterránea con muchos alimentos frescos y nada o un mínimo de alimentos procesados. Según explica la Catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo: «Los hidratos de carbono que aportan los cereales que se deben excluir pueden aportarse por otros alimentos hidrocarbonados como por ejemplo el arroz o las legumbres, la patata y algunas frutas como el plátano. También se pueden consumir cereales que no contienen gluten como por ejemplo el maíz o la avena (en algunos casos) o pseudocereales como la quinoa».

Es importante evitar alimentos muy procesados porque el gluten, las harinas o bien los almidones se utilizan muchas veces como aditivos alimentarios y las personas que son especialmente sensibles sí padecen efectos adversos por el consumo de estos productos. «En el grupo de investigación CEU-NutriFOOD nos dedicamos a la promoción de la salud a través de la alimentación y hemos llevado a cabo dos estudios en personas celíacas, uno en niños y adolescentes y otro en adultos, que llevan más de un año consumiendo dieta sin gluten. En ellos hemos podido comprobar que efectivamente consiguen adecuar su dieta a una composición nutricional muy similar a las personas que no padecen enfermedad celíaca», asegura Elena Alonso.

Esta dieta sigue siendo deficiente en algunos en nutrientes como el ácido fólico, la vitamina D, calcio, hierro y fibra, pero de forma similar a lo que ocurre en gran parte de la población. «En niños hemos podido comprobar que el 85% de ellos consumen productos comerciales sin gluten de 2 a 3 veces al día mientras que en adultos hemos comprobado que el consumo de este tipo de productos es mucho menor. Por otra parte, también analizamos la composición de productos comerciales sin gluten. Hemos construido una base de datos de composición nutricional, con más de 600 productos, que nos ha permitido comprobar que los productos comerciales sin gluten, con la excepción del pan, no son tan ricos en grasa, sal y calorías como se describen en los estudios de hace unos años. Esto pone de manifiesto una cierta reformulación por parte de la industria alimentaria. También hemos constatado que la disponibilidad de productos comerciales sin gluten es cada vez mayor y cubre prácticamente todas los grupos de alimentos y las opciones que puede necesitar un consumidor», concluye la experta.

 

Artículo extraído del periódico ABC en su versión digital, publicado 21/11/2021.


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18/Nov/2021

Tras un año de parón por el motivo que todos conocemos, este 20 de Noviembre vuelve a celebrarse el X! Congreso de SAEIA (Sociedad Andaluza de Intolerancias Alimentarias) y… ¡estáis todos invitados!

SAEIA se fundó en 2008 en Sevilla con 3 objetivos principales:

  1. Agrupar a todos los profesionales sin distinción (científicos, productores o distribuidores de alimentos y afectados), interesados en el conocimiento científico y el manejo de las enfermedades ocasionadas por la ingesta de alimentos.
  2. Facilitar el intercambio de información científica y educativa, necesaria para prevenir, diagnosticar y recuperar la salud de las personas que puedan estar afectadas por intolerancia alimentaria.
  3. Establecer directrices y divulgarlas para poder ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

En esta XI edición del congreso, SAEIA, participaremos de manera muy activa. Nuestro Dr. José Mesa, dará una ponencia sobre la relación entre el COVID  y la Histaminosis.

Aparte del Dr. Mesa, otros profesionales reconocidos del sector, estarán presentes, os dejamos el programa del XI Congreso:

09:30 – Apertura

09:45 – Primera ponencia – Carnes de producción industrial: exposición de una gran revolución alimentaria. (Dr. Francisco Rebollo, Laboratorio Lab- Sur, Sevilla)

10:45 – Segunda ponencia – Permeabilidad intestinal: actualizaciones desde una visión muy experimentada. (Dr. José Luis García Ramos, Gastroenterología, Marbellaclinic, Málaga)

11:30 – Descanso.

11:45 – Tercera ponencia – Alternativas al trigo en afectados por histaminosis: panes para una inmensa minoría. (Dra. Isabel Pajares y Dra. Ana Rodulfo, Grupo Histal, Almería)

12:30 – Cuarta ponencia – COVID persistente e histaminosis: avances. (Dr. José M. Mesa, Medicina Interna, Consultas Histal, Sevilla)

* Después de las ponencias y si el tiempo lo permite, habrá minutos de discusión.

13:00 – Entrega de reconocimientos «EXCELENTE 2021» de la SAEIA.

13:30 – Asamblea general de socios/as de la SAEIA.

La inscripción es gratuita, pero el aforo es limitado, así que se respetará el orden de llegada. Como os hemos comentado antes se realizará el día  20 de Noviembre a las 9:30 h. en el hogar Virgen de los Reyes  C/ Fray Isidoro de Sevilla, 1 -Junto al Hotel Macarena.

Podéis inscribiros mediante este enlace: https://saeia.es/xi-congreso-saeia/

¡No faltéis!


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07/Nov/2021

La primera vez que me enteré de que tenía alergia al marisco fue cuando comí un cóctel de gambas en una fiesta, y a los pocos minutos se me hinchó la cara como a Rocky. Una prueba de punción en un alergólogo lo confirmó: A no ser que quisiera seguir ofreciendo un entretenimiento único en las fiestas, el marisco quedaba fuera de mi menú personal. Los que tenemos alergias alimentarias -y nuestro número va en aumento- tenemos dos preocupaciones:

1. Que no volvamos a asustar así a nuestros amigos.
2. ¿De verdad tenemos que renunciar a los pasteles de cangrejo y a la paella (o al helado, la focaccia o la tortilla) para siempre?

La respuesta: Si esos alimentos contienen el alérgeno que te molesta, probablemente sí. La buena noticia: Hay muchas formas novedosas de sustituir los alimentos y sabores que nos ha negado la respuesta inmunitaria de nuestro cuerpo.

Aunque casi cualquier alimento puede desencadenar una reacción alérgica, hay nueve alimentos que causan la mayoría de ellas,

1. Leche

La leche es uno de los alérgenos alimentarios más comunes, según el Colegio Americano de Alergias, Asma e Inmunología (ACAAI). La mayoría de las personas lo superan antes de terminar el instituto; algunas nunca lo hacen.

Está causada por una sensibilidad a la proteína de la leche, que puede ser provocada por la leche de vaca u otros animales, como las cabras y las ovejas. No debe confundirse con la intolerancia a la lactosa, que es la incapacidad de descomponer adecuadamente el azúcar de la leche.

Cámbiala por: La sección de productos lácteos de tu supermercado puede parecer diferente -y mucho más grande- que antes. No es una ilusión: Hoy en día, existen innumerables sustitutos de la leche de vaca, como la de almendras, soja, coco, arroz, avena y cáñamo. Puedes utilizarlos como bebida, acompañante de los cereales o el café, o para cocinar, en función de tus preferencias de sabor.

Hoy en día, muchas recetas piden ‘leche de elección’, y eso es algo estupendo, Es importante tener en cuenta, sin embargo, que las leches alternativas no proporcionan un perfil nutricional igual al de la leche, por lo que no son un reemplazo nutricional equivalente.

2. Huevo

La alergia al huevo está causada por una sensibilidad a la proteína de las yemas o las claras de huevo, dice la ACAAI. Puede causar sarpullidos, urticaria y lo que otros podrían considerar un miedo irracional al brunch.

Cámbialo por: Para hornear, puedes usar un sustituto de huevo comercial o mezclar una cucharada de harina de lino con 3 cucharadas de agua. Sin embargo, no lo intentes con huevos revueltos o tortillas. Para hacer tortillas, revueltos y frittatas alternativos, deberás comprar una alternativa de origen vegetal como Just Egg, dice. Otra opción sería un revuelto de tofu; solo tienes que añadir cúrcuma molida, levadura nutricional y especias de tu elección.

3. Cacahuetes

Las alergias a los cacahuetes, la alergia alimentaria más publicitada del planeta, van en aumento. Con los incidentes reportados en los niños aumentando un 21 por ciento entre 2010 y 2017, se estima que el 2,5 por ciento de los niños ahora tienen una alergia a los cacahuetes. Los científicos no están seguros de por qué, pero una cosa es segura: quieres evitar esta legumbre si eres alérgico, ya que puede causar una reacción mortal llamada anafilaxia.

Cámbialo por: La mejor alternativa a la mantequilla de cacahuete es la de girasol, ya que imita mejor su sabor y textura,  Si se añaden cacahuetes a una receta como cobertura de la textura, se puede utilizar una variedad de semillas.

Pero tenga cuidado al cambiar los cacahuetes por los frutos secos. Sólo recomendaría utilizar un fruto seco como alternativa si se sabe al cien por cien que no se tiene también alergia a los frutos secos. La ACAAI dice que entre el 25 y el 40 por ciento de los alérgicos a los cacahuetes también reaccionan a al menos un fruto seco, así que consulta a tu proveedor de atención médica o a un alergólogo si no estás seguro.

4. Soja

Los productos de soja se derivan de las semillas de soja. Al igual que la leche y los huevos, estas legumbres contienen una proteína que puede provocar una reacción exagerada del sistema inmunitario, provocando una respuesta alérgica. Esto podría incluir una erupción, dolor de estómago o secreción nasal, dice la ACAAI.

Cámbiala por: Prescindir de la leche de soja es fácil; puedes utilizar cualquier cantidad de leches alternativas. Si quieres sustituir el tofu de soja o el tempeh de soja cuando son el principal ingrediente proteico de un plato cocinado, la carne, las aves y el pescado son buenas opciones.

Para los que no comen carne, las setas, la coliflor y las alubias -aunque son sustancialmente más bajas en proteínas- también pueden sustituirlas. La salsa de soja puede sustituirse por aminos líquidos, vinagre balsámico o una salsa etiquetada como libre de soja.

Si la proteína de soja se utiliza en un producto envasado, como una proteína en polvo, busque opciones que contengan proteína de guisante, proteína de garbanzo o proteína de suero,. Sólo evita la proteína de suero si eres alérgico a la leche. (El batido de nutrición a base de plantas Openfit, por ejemplo, contiene 20 gramos de proteína de guisante por porción).

5. Trigo

El trigo, un grano que contiene gluten, es una doble amenaza de alergia. Algunas personas son alérgicas a la proteína del trigo, mientras que otras necesitan evitar el trigo debido a la enfermedad celíaca o a la sensibilidad al gluten. Estas afecciones suelen causar lo que se denomina amablemente malestar digestivo.

Cámbialo por: Por suerte, hay muchas opciones sin gluten o sin trigo para elegir Las mezclas de harina multiuso sin gluten y sin trigo pueden utilizarse para hornear. Cuando se trata de otros productos que contienen trigo, como panes y pastas, elige opciones certificadas sin gluten.

6. Frutos secos

Esta categoría incluye nueces, almendras, avellanas, pacanas, piñones, anacardos y pistachos, entre otros. Los frutos secos se añaden a menudo a los alimentos por su contenido en fibra y grasa saludable; también son grandes adiciones de textura

Por desgracia, también pueden provocar reacciones alérgicas que van desde las más leves (moqueo) hasta las que ponen en peligro la vida (anafilaxia). Y si tienes alergia a los frutos secos, suele ser de por vida: menos del 10% de los afectados la superan, según la ACAAI.

Cámbialos por: Las semillas son una buena opción para imitar las características nutricionales y de textura de los frutos secos. Opta por el girasol, la calabaza y el cáñamo. Una advertencia: las semillas de sésamo son un alérgeno común, por lo que también puede ser sensible a ellas (más abajo).

7. Marisco

En el caso de la alergia al marisco, el culpable habitual es una proteína que el cuerpo cree que es un invasor. En respuesta, el sistema inmunitario produce una cantidad excesiva de histamina, que puede provocar reacciones que van desde las más leves (ojos hinchados y picor de boca) hasta las más graves (anafilaxia).

Según Food Allergy Research & Education (FARE), la alergia al marisco es la más común entre los adultos. De los alérgicos al marisco, el 60% experimenta su primera reacción en la edad adulta (como me ocurrió a mí).

Cámbialo por: Si buscas sustituir el marisco por su contenido en proteínas magras, entonces querrás utilizar aves de corral o alubias en su lugar, pero éstas no imitarán realmente sus propiedades culinarias Si quieres imitar el sabor y la textura del marisco, existen alternativas vegetales. Varias empresas ahora hacen productos de camarones y carne de cangrejo a base de plantas.

8. Pescado

Según FARE, el salmón, el atún, el pez gato y el bacalao son las alergias al pescado más comunes. Las alergias al pescado y al marisco no suelen estar relacionadas, por lo que ser alérgico a uno no significa necesariamente serlo al otro.

Cámbialo por: Si buscas un perfil nutricional similar al del pescado, elige cortes magros de aves y carne por su contenido en proteínas, Si buscas un perfil de grasas saludables, sobre todo omega-3, las alternativas vegetales son las nueces y las semillas de lino [aunque son de la variedad ALA, frente al EPA y DHA del pescado]. Si lo que buscas es replicar el sabor y la textura, existen en el mercado pescados de origen vegetal que imitan el atún enlatado, las hamburguesas de pescado, los pasteles de cangrejo y los pasteles de pescado.


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26/Oct/2021

La microbiota intestinal y su conexión con el funcionamiento de los sistemas inmunitarios innato y adaptativo constituyen un área activa de investigación científica. La homeostasis del sistema inmunológico se logra en parte a través de una amplia interacción entre el microbioma intestinal y el sistema inmunológico de las mucosas. Los microorganismos presentes en el intestino son una fuente de antígenos que estimulan continuamente el tejido linfático intestinal, conocido como tejido linfoide asociado al intestino (GALT), y por lo tanto, el sistema inmunológico.

Los estudios actuales demuestran que el SARS-CoV-2 puede afectar a casi cualquier órgano del cuerpo humano debido a la presencia de un receptor conocido como enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) en múltiples tipos de células.

El SARS-CoV-2 se adhiere a los receptores ACE2 en los enterocitos. La unión a la ECA2 humana indica que hay altos niveles de SARS-CoV-2 en el intestino, especialmente en colonocitos de individuos sanos, donde el virus puede regular el transporte de aminoácidos y la composición cuantitativa y cualitativa de la microbiota e inducir inflamación en el intestino.
El descubrimiento de cambios cuantitativos y cualitativos en la composición de la microbiota y sus productos metabólicos en el contexto de COVID-19 puede ayudar a identificar nuevos biomarcadores de enfermedades y nuevas dianas terapéuticas.

Si bien no hay evidencia clínica de que atacar la microbiota y el eje pulmón-intestino sea una estrategia terapéutica eficaz para la infección por SARS-CoV-2, el uso de probióticos, prebióticos y una dieta rica en fibra puede reducir la inflamación, mantener la biodiversidad intestinal y apoyar el sistema inmunológico.

Conclusiones:

La infección mediada por SARS-CoV-2 afecta a la pared intestinal provocando una alteración de la flora intestinal


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18/Oct/2021

Las intolerancias alimentarias se dan con frecuencia entre los niños y se caracterizan por la incapacidad de digerir y metabolizar correctamente los alimentos, generando una respuesta adversa tras su ingesta.
La principal diferencia entre una intolerancia y una alergia alimentaria es que, en el primer caso, el sistema inmunológico no interviene en la reacción adversa tras el consumo de un alimento, mientras que, en el segundo caso, sí.
En este sentido, las alergias alimentarias se producen de forma casi inmediata tras la ingesta del alimento, incluso en pequeñas cantidades, y pueden desencadenar síntomas graves o potencialmente mortales (anafilaxia).
Por el contrario, las intolerancias alimentarias se limitan a problemas digestivos que no suelen resultar graves, y se pueden comer pequeñas cantidades del alimento al que se es intolerante sin presentar síntomas.

Los principales síntomas que indican intolerancia a algún alimento son: dolor abdominal de tipo cólico, distensión abdominal, flatulencia, pérdida de peso o escasa ganancia ponderal, desnutrición, diarrea, heces ácidas y vómitos.
En este sentido, los niños pueden presentar intolerancias de causa metabólica, originadas por el déficit de enzimas en el metabolismo de algún alimento, donde prevalecen la intolerancia a la lactosa o a la fructosa, entre otras.
También hay intolerancias de causa farmacológica producidas por aminas vasoactivas presentes en algunos alimentos, como la histamina, tiramina o serotonina, o intolerancias por reacciones indeterminadas, que incluyen reacciones a los aditivos como colorantes, conservantes o antioxidantes.

Las intolerancias alimentarias, frecuentes en los menores, se caracterizan por la incapacidad de digerir y metabolizar los alimentos, ya que se producen reacciones adversas tras su consumo. Se trata de problemas digestivos que no suelen ser graves, y se pueden comer pequeñas cantidades del alimento al que se es intolerante sin presentar síntomas.

La intolerancia más frecuente es a la lactosa y se produce por el déficit total o parcial de la enzima lactasa, de manera que no se metaboliza bien. Se trata de una intolerancia secundaria o adquirida (reversible/temporal) por enfermedades gastrointestinales.
Sin embargo, también puede darse una intolerancia primaria a la lactosa (persistente), que encuentra su origen en niños criados en sociedades que no consumen lácteos, siendo su diagnóstico más tardío.
En cualquier caso, el mejor diagnóstico se encuentra en la mejoría experimentada tras eliminar la lactosa de la dieta; sin embargo, también existe el test de hidrógeno espirado, el test de tolerancia a la lactosa y la biopsia de intestino delgado para su detección.

En cualquier caso, a la hora de diagnosticar cualquier intolerancia alimentaria, el tratamiento se basará en la supresión o limitación de su ingesta en combinación con una dieta equilibrada que garantice que el organismo recibe la cantidad suficiente de nutrientes.


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28/Sep/2021

Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta y alcoholes relacionados, que son mal absorbidos en el intestino delgado. El término FODMAP es una sigla en inglés, derivado de fermentable oligosaccharides, disaccharides, monosaccharides and polyols.

Numerosos estudios clínicos han evaluado la eficacia de una restricción dietética de FODMAP en el SII, sugiriendo un beneficio sintomático, por lo que, actualmente, es una pauta dietética ampliamente utilizada en su tratamiento.
A pesar de los efectos beneficiosos demostrados, esta dieta ha generado bastantes controversias, ya que puede conducir a una mayor disbiosis de la microbiota intestinal.
La reducción de los niveles de bifidobacterias como consecuencia de una dieta baja en FODMAP se ha descrito en ensayos controlados aleatorizados. Además, se ha observado una disminución de los niveles de Firmicutes y Clostridiales y una reducción de la diversidad global de la microbiota.

A pesar de haberse comprobado que la dieta baja en FODMAP provoca marcados cambios en la composición taxonómica de la microbiota intestinal, se necesitan estudios más amplios para entender si estas alteraciones son perjudiciales para la salud y si estos efectos persisten durante mucho tiempo.
La suplementación de la dieta con probióticos podría ayudar a mantener el componente beneficioso de la microbiota intestinal, especialmente teniendo en cuenta la correlación inversa entre las bifidobacterias y la sintomatología del SII. En la actualidad, no hay suficiente evidencia para conocer cuál es la cepa óptima, la dosis y el momento del tratamiento.
Una alternativa a la dieta baja en FODMAP puede ser la ingesta de prebióticos para incrementar la abundancia de bifidobacterias que evitarían la producción excesiva de gas a nivel ileocecal. La razón de ello es que las bifidobacterias no generan gases cuando fermentan azúcares, sino solo ácidos grasos de cadena corta (AGCC), principalmente lactato, que posteriormente se convierten en butirato mediante cadenas metabólicas integradas por especies de Faecalibacterium, Roseburia y otros.

En un estudio controlado de Huaman et al. en 2018 se reclutaron pacientes con trastornos gastrointestinales funcionales de tipo flatulencia en dos brazos: un grupo recibió un suplemento prebiótico y el otro recibió un suplemento placebo y una dieta baja en FODMAP. Ambos grupos tuvieron reducciones estadísticamente significativas en sus síntomas durante la intervención de 4 semanas. Sin embargo, los síntomas reaparecieron inmediatamente dos semanas después de finalizar la intervención en los pacientes aleatorizados a la dieta baja en FODMAP, mientras que el alivio de síntomas se mantuvo inalterado en el grupo prebiótico dos semanas más. Desde el punto de vista microbiológico, lo más destacable es que la abundancia de bifidobacterias aumentó en el grupo prebiótico y disminuyó en el grupo bajo en FODMAP, mientras que la Bilophila wadsworthia, una especie productora de sulfhídrico, disminuyó en el grupo prebiótico y aumentó en el grupo bajo en FODMAP.

En resumen:

► El uso a diario de la dieta baja en FODMAP provoca cambios a nivel de la flora intestinal.
► La suplementación con prebióticos podría tener efectos beneficiosos


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19/Sep/2021

 

El trasplante de microbiota fecal (FMT) es una técnica para transferir la microbiota fecal de donantes sanos a pacientes cuya enfermedad está asociada con un microbioma alterado, con el objetivo de restaurar la microbiota. La FMT puede ser un tratamiento eficaz para enfermedades relacionadas con la microbiota intestinal anormal, como la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome metabólico y el SII.
Actualmente, está ampliamente aceptado que FMT es un método eficaz cuando el tratamiento con antibióticos es ineficaz para C. difficile intratable.

La evaluación del hidrógeno y el gas metano en la respiración sigue siendo la herramienta más conveniente, económica y no invasiva para el diagnóstico de SIBO. El gas metano o hidrógeno no sería producido por las células humanas en el intestino, y estos gases solo aparecerían en el aliento humano si el metabolismo de los carbohidratos los realiza y los absorbe el intestino, y luego los expulsan los pulmones.

La etiología de SIBO radica en el crecimiento excesivo de bacterias, especialmente dañinas, en el intestino delgado, la disbiosis de la microbiota del intestino delgado daría lugar a síntomas típicos de SIBO, esto abre la posibilidad de curar SIBO mediante un tratamiento que podría modular la microbiota intestinal humana. Aunque se sugirió que es beneficioso en estudios pequeños, el uso de preparaciones probióticas en el manejo de SIBO sigue sin estar probado y requiere más estudios.

El FMT puede ayudar a reconstruir la barrera de la microbiota intestinal deteriorada y corregir la disbiosis en los pacientes, resultando en un gran potencial terapéutico para el tratamiento de SIBO. De acuerdo con este ensayo clínico prospectivo, se observaron síntomas mejorados y una alta tasa de conversión negativa después del FMT en comparación con antes del FMT, el análisis de microbiota que muestra que después del tratamiento con FMT, la biodiversidad de la microbiota intestinal en los pacientes con SIBO cambió significativamente, de alguna manera que más cerca del donante sano.

Sin embargo, también deben tenerse en cuenta las limitaciones de este trabajo. El análisis de los resultados en la microbiota intestinal no fue el ideal. La posible razón puede ser el único donante incluido en este ensayo. Es posible que sean preferibles más donantes para una mezcla fecal. En nuestro informe, se encontró que los Bacteroides aumentaron significativamente en pacientes post-FMT en comparación con pre-FMT, lo que implica que la terapia con FMT podría cambiar efectivamente la composición de la microbiota intestinal y restaurar la colonización de bacterias beneficiosas. Sin embargo, debido al tamaño limitado de la muestra, los cambios en otras bacterias beneficiosas no se demostraron en la investigación actual y se necesitan más estudios.
Resumen: el FMT puede ser una opción terapeútica en un futuro no lejano para el tratamiento del SIBO.


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